Como arquitectos entendemos nuestro papel en el desarrollo de Mazatlán y como su imagen y estructura han sido el resultado del conjunto de las decisiones que han tomado cada uno de sus actores en lo individual. Mientras que el bienestar de los  habitantes de una ciudad depende de muchos factores, la responsabilidad de que una ciudad se convierta en un objeto de disfrute y placer, donde florezca la diversidad social  y el bienestar económico, cae directamente sobre las manos de quienes lo planean, diseñan y construyen. Retomar esta responsabilidad es un trabajo que le corresponde a la generación actual de arquitectos y continuar a las generaciones que vienen, si queremos ver realizada nuestra misión.

 

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